Sodalicio "tiene que morir para resucitar”

Vie, 02/10/2017 - 13:51 -- paolagomez
Jorge Turpo Rivas

Por primera vez un miembro de la organización religiosa, donde se cometieron abusos físicos, psicológicos y sexuales contra jóvenes, dio la cara en público. José Manuel Rodríguez reconoce los hechos y plantea una reforma a propósito del Sodalicio.

 
 
José Manuel Rodríguez prefiere decirle “manipulación psicológica” y no “lavado de cerebro” al proceso al que eran sometidos los jóvenes que ingresaban el Sodalicio de Vida Cristiana para permitir ser abusados física, psicológica y hasta sexualmente por los líderes de la organización religiosa.
“Efectivamente hubo gente dañada. Son noticias que nadie puede decir que no ocurrieron. No se puede tapar el sol con un dedo. Pero yo encontré a Dios en el sodalicio. Yo hago el bien y sigo avanzando. Algunos tratan de defender lo que queda de la institución. Hay necesidad de una reforma real, estamos esperando eso, y que no sea una reforma maquillada.
¿Ocurrirá? No lo sabemos”, dijo Rodríguez. Ocurrió el sábado pasado en el Teatro Municipal de Arequipa, durante una de las mesas del Hay Festival. Rodríguez aceptó dialogar con los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz, autores del libro Mitad monjes, mitad soldados, donde se revelan los abusos cometidos en el sodalicio.
– Hay un tema de lavado de cerebro. A mí me lavaron el cerebro–, dijo Pedro Salinas, quien perteneció al sodalicio varios años.
– Yo no me atrevería a decir que mi fe es resultado de un lavado de cerebro–,  replicó Rodríguez.
– Tú eres cristiano gracias al sodalicio, yo soy agnóstico gracias al sodalicio, al igual que tú he recibido abusos físicos y psicológicos y es lo que ha marcado a muchas personas–, respondió Salinas.
Separar a los jóvenes de sus padres hasta lograr un desarraigo familiar era una de las estrategias de los líderes del sodalicio para moldear su mente a su antojo.
Rodríguez continúa siendo sodálite a pesar que reconoce que hubo abusos y hasta la fecha no se expulsa a los victimarios.
“Tienes que asumir la responsabilidad de seguir siendo sodálite después de todo lo que se conoce”, le increpó Salinas a Rodríguez.
Éste lo reconoció y destacó que no todo fue ni es malo en el sodalicio.
– El sodalicio no solo es eso, no se puede reducir a la organización al tema de abusos. La experiencia de mucha gente también fue buena. Esa gente también existe–, dijo Rodríguez.
–  Cierto –comentó Salinas–, hay que reconocer que no todos son malos.
–  Desde el 2010 en que empezaron las denuncias se lo dije a Alessandro Moroni (superior del sodalcio) en una reunión pública: Ni me voy ni me callo.
Yo no he hecho nada de eso, por qué me voy a callar. Yo quiero vivir mi fe–, replicó Rodríguez.
Para Paola Ugaz resulta incompresible que haya familias sodálites que tienen víctimas de abusos entre sus miembros y siguen perteneciendo a la organización.
“Hay familias enteras que en lugar de abrazar a sus víctimas siguen en el sodalicio. No puedo creer que ocurra eso, que sigan formando parte de la cúpula o del núcleo duro donde se  cometieron los abusos”, comentó.
 
DINERO
Pedro Salinas sostiene que el sodalicio es una secta. Es decir, como lo define el diccionario: Una comunidad cerrada, que promueve o aparenta promover fines de carácter espiritual, en la que los maestros ejercen un poder absoluto sobre los adeptos. “Todo en el sodalicio giraba alrededor de la figura de Luis Fernando Figari, el fundador”, dijo.
En tanto, Paola Ugaz explicó que la organización, desde que se fundó hace 45 años, ha acumulado mucha riqueza y sus actividades económicas no  siempre han sido transparentes. Se valen de los beneficios tributarios que goza la iglesia católica para desarrollar sus negocios. Y se han  apropiado de terrenos y herencias de manera irregular según lo investigado por Ugaz y que se publicará en un documental denominado Sodalicio S.A. En Arequipa, el sodalicio es dueño de la Universidad Católica San Pablo, del Instituto del Sur y del cementerio Parque de la Esperanza. Pero en el resto del país también tienen colegios, inmobiliarias, acciones en empresas mineras y más cementerios. “Uno de los vicios espirituales del sodalicio ha sido la avaricia. La plata”, reconoció Rodríguez.
 
DISOLVER
“El sodalicio es una organización perniciosa, tóxica para la sociedad. Le hace mucho daño a la sociedad peruana y debe disolverse. Si la iglesia católica sería seria, ya se habría disuelto, pero como en otros casos, por ejemplo el de los Legionarios de Cristo en México, seguro dejarán que pasen los años para que se olviden del tema. La iglesia católica protege y encubre a sus pedófilos”, expresó Salinas.
Plantea además que el sodalicio debería vender todas sus propiedades para indemnizar a las víctimas de los abusos y con lo que le sobre, refundar la organización con la gente que no está involucrada en las denuncias ni con los encubridores.
Rodríguez dijo que no tiene una postura definida sobre si el sodalicio debe o no disolverse, pero sí reconoce que está en una profunda crisis.
– El sodalicio tiene que morir para resucitar–, dijo Rodríguez.– Morir es disolución. Eso pasaría por vender todas las propiedades para  iniciar un proceso de reparación a las víctimas, pero un proceso de verdad, no lo que han venido haciendo en los últimos ocho meses–, añadió Salinas.
 
DENUNCIA
Entre los cinco exsodálites que han denunciado a la cúpula de abusadores de esta organización, figuran dos arequipeños. Se trata de los hermanos Martín y Vicente López de Romaña. A ellos se sumaron Óscar Osterling, José Enrique Escardó y Pedro Salinas.
La acusación es por los delitos de asociación ilícita para delinquir, secuestro y lesiones graves. Además del fundador Luis Fernando Figari, se incluyó en la denuncia a Jaime Baertl, Virgilio Levaggi, José Ambrozic, Eduardo Regal, Óscar  Tokumura, Erwin Scheuch y el arzobispo de Piura y Tumbes José Antonio Eguren.
Inicialmente el Ministerio Público inició una investigación de oficio centrándose únicamente en los abusos sexuales, pero a decir de Salinas, ese caso no llegará a ninguna parte porque ya ha prescrito.
“La denuncia que presentamos no es contra la organización, sino contra personas naturales, pero igual no tengo mucha esperanza, creo que la fiscal terminará abandonando el caso porque los abogados del sodalicio están haciendo lo imposible para que se caiga el proceso”, expresó.
Paola Ugaz sí confía en que haya justicia y el caso de abusos del sodalicio no quede impune. “Ya hay una sanción moral contra el sodalicio, eso es evidente, pero no es suficiente,  confiamos en el trabajo del Ministerio Público”, apuntó.
Para Rodríguez, más allá de la crisis que se vive al interior del sodalicio, las personas seguirán con su fe intacta.
“Hay una crisis en el sodalicio y en toda la iglesia católica. Y estoy seguro que el sodalicio puede desaparecer mañana y no pasará nada con la fe, la gente seguirá”, comentó.
El debate fue encendido ante los cerca de mil asistentes al teatro. Al final quedó claro que se necesitan más espacios de diálogo para tratar este tema. Y que el sodalicio, que dirige varios colegios y universidades donde  se forman niños y jóvenes, se abra a debatir y aclarar lo que ocurre al interior de su organización.
 
 
 
 
 
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