Investigación de la Unsa que cambiará el mundo de la Medicina

Vie, 04/28/2017 - 14:26 -- paolagomez
Jorge Turpo Rivas

Equipo científico, liderado por Azael Paz Aliaga, patenta dispositivo ambulatorio para medir la oxidación del cuerpo. Sirve para saber si una persona debe o no consumir antioxidantes y para monitorear el tratamiento de enfermedades.

 
 
Cada mañana cuando llegaba a su laboratorio, el científico Azael Paz Aliaga se hacía las mismas preguntas: ¿Por qué cada vez más gente consume antioxidantes? ¿Lo hacen sabiendo si su cuerpo realmente necesita esas píldoras? ¿Existe un test ambulatorio para medir el nivel de oxidantes? ¿Cómo hacer para que todos accedan a una prueba a bajo costo? Su esposa, una química farmacéutica, le confirmó que la venta de antioxidantes se ha multiplicado a niveles insospechados en los últimos años. Muchos los consumen atraídos por los cantos de sirena de la publicidad que los ofertan como el remedio contra el envejecimiento y la prevención de enfermedades. Pero la fórmula de la eterna juventud es solo eso: un simple canto de sirena.
A Paz Aliaga no le fue difícil comprobar que en el mundo no existe un test ambulatorio para medir la oxidación en el cuerpo. Si uno quiere saber cuánto óxido tiene acumulado debe buscar un laboratorio especializado y pagar –en promedio– unos 120 soles. El científico arequipeño se propuso inventar un instrumento compacto y barato que revolucione la Medicina. Pronto lo tendrá listo y cualquier persona podrá ir a una farmacia y comprar, a diez soles, un test para medir la oxidación. Será como comprar un test o prueba de embarazo.
El instrumento para medir la oxidación del cuerpo será un aporte de Arequipa para el mundo. Y todo surgió en un pequeño ambiente que era un depósito de cachivaches de la Facultad de Medicina de la Unsa. Azael Paz lo convirtió en su laboratorio. Allí ya se han hecho otros aportes científicos como las píldoras de rocoto para prevenir y curar la gastritis.
Cuando estaba en tercero de secundaria montó su primer laboratorio de química en un rincón de la casa de sus padres. «Me encantaban las raspadillas, así que me puse a fabricar amoniaco para hacer mi propio hielo», recuerda.
La Medicina –dice Paz Aliaga– es la ciencia más hermosa del mundo. Estudió cinco años en la Universidad Nacional de San Agustín y se fue a concluir su carrera a la Cayetano Heredia en Lima luego de ganar una beca de la Fundación Ford.
No paró de investigar y estudiar hasta convertirse en PhD en Fisiología y Biofísica. Ha cumplido sesenta y seis años de vida y cuarenta de docente universitario. Su curiosidad de niño la mantiene intacta. Quiere resolver un problema a favor de la salud pública. Nosotros no sabemos qué nuevas preguntas le surgen un día cualquiera.
 
 
OXIDACIÓN
La oxidación es sinónimo de vejez y enfermedad. Es un proceso natural. De hecho el 4% del oxígeno que respiramos se va a la producción de oxidantes. El consumo de tabaco, alcohol, mala alimentación y falta de ejercicio, aceleran la oxidación. Los óxidos son unas moléculas conocidas como radicales libres. Destruyen la membrana celular y provocan enfermedades al unirse a su núcleo y al ADN. Toda patología empieza con un cuerpo oxidado. Un glóbulo rojo atacado por el óxido es como la luna, tiene cráteres en todos lados.
Conocer el nivel de oxidación del cuerpo puede ayudar a anticiparse y tratar enfermedades como el cáncer, diabetes, Alzheimer y tantas otras. De ahí que la industria farmacológica vende, a gran escala, los suplementos vitamínicos o antioxidantes. La mayoría de personas los consumen sin saber si su cuerpo realmente los necesita. No se practican una prueba de oxidación.
El cuerpo genera sus propios antioxidantes, pero a partir de los 45 o 46 años se van reduciendo. «Una persona que se alimentó bien y hace ejercicio puede prolongar esa producción de antioxidantes y no tiene que consumir vitaminas. Pero la industria farmacológica nos vende la idea de que necesitamos consumir antioxidantes para no envejecer o enfermar sin que antes nos hagamos una prueba del nivel de oxidación», explica Azael Paz.
 
 
 
INVESTIGACIÓN
Con el problema planteado, desarrolló en su laboratorio un equipo mecánico que, a través de las señales eléctricas que emiten las células, mide los niveles de oxidación. El experimento se hizo sabiendo que los óxidos provocan que los vasos sanguíneos pierdan su capacidad de dilatarse y contraerse. Entonces extrajeron la arteria aorta de algunas ratas con diferentes enfermedades y las fueron colocando en el equipo para medir la capacidad de dilatación de la arteria. Esta se fue dilatando y contrayendo según el grado de oxidación. El resultado se obtiene en una hoja impresa que es una especie de electrocardiograma o sismógrafo que mide la intensidad del movimiento.
Esa parte de la investigación, que demuestra que en la Universidad Nacional de San Agustín han creado un método infalible para medir el estrés oxidativo del cuerpo, será publicada en las siguientes semanas en una revista científica de Brasil.
Pero el proyecto de Azael Paz va mucho allá. Lo que busca es que todo ese equipo mecánico se reduzca a un instrumento de pocos centímetros (test de medición) donde se coloque una gota de sangre y se tenga como resultado el nivel exacto de oxidación del cuerpo. El aporte de esta investigación es el desarrollo del instrumento y del reactivo químico que permitirá medir el óxido. Será un test semejante al de las pruebas de embarazo.
Ganó el concurso de proyectos del Concytec y recibió 400 mil soles para su financiamiento. El dinero saldrá de los recursos del canon minero que posee la Universidad Nacional de San Agustín. Tienen tres años para lograr que el test ambulatorio de medición del nivel de oxidación se venda en todas las farmacias del mundo. Azael Paz asegura que en año y medio ya tendrán todo listo para empezar las pruebas del test en humanos.
Por lo pronto, el Indecopi ya aceptó el proyecto para generar la patente y que nadie se apropie de la investigación del equipo de científicos de la Universidad Nacional de San Agustín integrado por seis docentes y trece estudiantes. Ésta será la primera patente científica que logre la universidad arequipeña.
El sueño final –explica Paz– es que los médicos de todo el mundo, así como ahora nos piden análisis sobre los niveles de azúcar, triglicéridos, colesterol, glucosa, recuento de glóbulos rojos, incluyan la prueba del nivel de oxidación.
Solo conociendo el grado de oxidación se podrá recetar la cantidad exacta de antioxidantes que necesita una persona. También se podrá monitorear el tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, un paciente diabético podrá hacerse el test cada mes y ver si su nivel de oxidación se mantuvo, aumentó o disminuyó. Si comprueba que aumentó, le podrá decir a su médico: mire, el tratamiento no está funcionando. Lo mismo se dará con otras enfermedades como el Parkinson o el cáncer. Azael Paz no busca soluciones para tratar a un paciente, él quiere encontrar remedios masivos que sirvan a la humanidad.
 
 
 
 
 
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