El hombre clave

Vie, 05/19/2017 - 13:13 -- paolagomez
Enrique Zavala

Hernán Vela no es solo el presidente de Seal, sino el encargado de organizar al partido de gobierno en Arequipa para las elecciones regionales y municipales del próximo año.

 
 
No usa corbata ni terno en el despacho de la presidencia de la Seal, la empresa de electricidad de Arequipa. Hernán Vela recibe a sus visitantes en un sport elegante donde la marca que predomina es Tommy Hilfiger. Al costado del escritorio bastante pasado de moda hay una caja con un par de botas con aislamiento, para cuando tenga que hacer visitas a zonas de riesgo eléctrico.
Su reputación bien ganada como empresario agrario y dirigente de ese sector, ha hecho que varios periodistas cuestionen su idoneidad para dirigir una empresa de energía, le pasó lo mismo cuando hace casi dos décadas incursionó en política, los periodistas siempre le preguntaban cosas de agricultura.
Vela no es un chacarero, fue uno de los que quitaron el letrero de chacra y puso el de empresa para incursionar en la agro exportación que le trajo muy buenos resultados incluso alquilando terrenos en otras regiones.
Además podría ser fácilmente considerado uno de los reyes de la cebolla, no precisamente porque las produzca, sino porque es socio de la empresa más importante de distribución de semillas en el país, cuya sede está en Arequipa.
Su nuevo cargo de presidente del directorio de Seal sería bastante aburrido sino fuera en esta coyuntura que se torna especial.
Está a la cabeza de una empresa monopólica, en donde los clientes no pueden migrar, como en la telefonía celular, de Movistar a Claro o de Claro a Entel, o de Entel a Bitel, simplemente estarán allí, así que no tiene con quien lidiar, salvo con el organismo supervisor Osinergmin.
Lo interesante es que Vela es secretario regional del partido de gobierno Peruanos por el Kambio, así con “k”, un nombre forzado para que coincida con las siglas PPK con las que más se le conoce al presidente de la república, Pedro Pablo Kuczynski, quien lo colocó en Seal.
Desde su puesto político tiene el encargo de preparar al partido, que es tan irreal o más que Perú Posible de Alejandro Toledo o que el Partido Nacionalista de Ollanta Humala, para las elecciones regionales y municipales del año entrante.
La semana pasada fue convocado al Ministerio de Energía y Minas para una reiterativa precisión: para PPK lo más importante es llevar agua y electricidad a todos los peruanos.
En realidad no tiene mucho por hacer en Arequipa, Seal ha logrado dar una cobertura de servicio de casi 99%, lo que involucra algo más de 400 mil conexiones.
El año pasado las nuevas sumaron 11 mil y en lo que va de este año se han hecho 3 mil más. Sin tener que preocuparse por la competencia, la idea de Vela es más bien acercarse al pueblo, dice que hay que hacer sentir a la población que Seal le sirve, que Seal es suya.
La empresa de electricidad de Arequipa no es totalmente del Estado, tiene un 12% de acciones en manos de privados, que realmente no influyen en su manejo. Los 51 millones de utilidades que ha conseguido el año pasado no son manejados ni por asomo por Hernán Vela, son enviados al Fonafe, el organismo encargado de normar y dirigir la actividad empresarial del Estado.
Vela no está allí para manejar millones, sino para controlar una empresa clave para el objetivo primordial de Kuczynski de dar agua, desagüe y electricidad a los más pobres del Perú, y que hasta hace poco estaba dominada –según algunos funcionarios– por ex ejecutivos de Alprosa, una empresa de alimentos que durante muchos años gerenció el ex ministro de Transportes de Humala, Carlos Paredes. Si PPK alcanza su propósito de extender los servicios de luz y agua, generará un interesante bolsón de popularidad que pueden traducirse en votos.
Fue precisamente con eso que el ex presidente Fujimori consiguió la adhesión de sectores populares marginales que se han mantenido fieles a su movimiento pese a su carcelería, y le ha dado al Fujimorismo una amplia mayoría en el Congreso de la República.
El asunto es que no hay -reelección para PPK porque la ley lo prohíbe y por su edad avanzada, así que en su partido tienen que buscar un sucesor que emocione a los electores.
Como Fujimori en 1990, Toledo en 2001 y Humala en 2011, Kuczynski fue elegido sin un partido verdadero, sino por uno formado simplemente para postular. Peruanos por el Kambio, es un partido en formación, Vela lo sabe y lo admite, tanto así, que ejerce como secretario regional sin que formalmente esté inscrito en el partido, un error que está en proceso de subsanación, pero que muestra las carencias propias de una organización política cuya única experiencia ha sido la elección presidencial que ganaron por descarte en un balotaje.
En Arequipa el partido de gobierno está en busca de cuadros. Vela ha hecho un llamado a los “arequipeños de buena fe” que quieran efectuar realmente un cambio en el país. Prepararse para las elecciones de noviembre del próximo año no será fácil, es realmente una carrera contra el reloj, y lo sabe.
Mandar candidatos propios es una alternativa, la otra, tal vez la más realista y que podría amortiguar un descalabro, es ir en una alianza con un movimiento regional. Si las obras de agua, desagüe y electrificación se concretan rápidamente impulsadas desde el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, las cosas pueden funcionar en las elecciones regionales y municipales.
Aunque los esfuerzos gubernamentales están ahora concentrados en la reconstrucción del norte, puede pesar que el ministro de Vivienda, Edmer Trujillo, tiene su familia en Arequipa, y que gracias al voto mayoritario de esta ciudad Kuczynski pasó a la segunda vuelta en las últimas elecciones.
Si la coyuntura rompe el aburrimiento de ser presidente de una empresa monopólica, el cargo político que tiene dentro del partido genera el riesgo de una politización de Seal, sin embargo Vela cree poder mantener sus dos responsabilidades en cuerdas separadas. “He venido a Seal a servir”, puntualiza.
Como presidente del directorio de la empresa que comercializa la electricidad tiene una dieta de 3,400 soles líquidos por sesión y se acostumbran dos por mes, la dieta de los demás miembros del directorio es de 2,300 soles.
Los 6,800 soles que recibe Vela no son su principal ingreso, él es dueño también de una empresa educativa, y tiene varias inversiones agrícolas.
Su nombramiento dado 9 meses después de la asunción de Kuczynski ha generado nerviosismo en los altos funcionarios de Seal.
“Aquí no habrá ni cacería de brujas y menos será un botín, aquí vamos a servir con la mejor gente”, afirmó hace unos días.
Desde que asumió el cargo en abril Vela estima que 8 de cada 10 llamadas a su celular son para pedirle trabajo.
Pero en Seal no hay mucho que mover, salvo una decena de cargos de confianza. El desafío mayor que presenta es manejar con mucha muñeca los tratos con los dirigentes populares que cada semana llegan, a veces en marcha, para presionar la electrificación incluso en zonas de invasiones.
“Solo haremos electrificación en zonas formales que no tengan riesgos”, ha repetido en varias oportunidades.
Fogueado en las lides electorales en el Partido Popular Cristiano, Vela tiene experiencia de campaña y dirigencial, pero está lejos del perfil del político tradicional. No le gustan los formalismos ni las pompas y tiene un modo cordial de trato que puede generar empatía con las clases populares.
Sin embargo, aguanta pocas pulgas y tiene un decir franco y directo, una virtud que suele rendir pocos réditos en la política.
En las manos y en la inteligencia de Vela están puestas las expectativas electorales de los pepekausas en Arequipa, que ya han jugado y ganado en las ligas mayores de la política, pero que, contradictoriamente, en la realidad parecen ser más parte de un club que de un partido político.