Educación: lo urgente y lo importante

Vie, 05/19/2017 - 13:26 -- paolagomez
“Para vivir, hay que vivir. No deberías olvidarlo”. Es una de las tantas frases que Albert Espinosa nos regala en su libro “Los secretos que jamás te contaron (para vivir en este mundo y ser feliz cada día)” y desde este punto de partida deberíamos preguntarnos con mayor frecuencia a qué nos levantamos cada día.
El sistema educativo y sus objetivos están siendo cuestionados a nivel mundial, incluyendo los países que llamamos desarrollados y en los que reconocemos las mejores prácticas educativas (es decir, entendemos que son sociedades desarrolladas porque su educación es superior a la nuestra).
Gran parte del debate pedagógico viene de la mano con la facilidad al acceso del conocimiento que ya es una de las características de este milenio, “democratización de la sabiduría” es un slogan que se repite en muchas bocas; ya que todo lo que uno debe (y quiere) saber está en internet (y en distintos formatos, sino te gusta leer hay videos, infografías, etc.) entonces ¿qué significa estar  bien educado? ¿Quién educa, la escuela o la familia? ¿Qué objetivos debe perseguir un educador? ¿Existe alguna metodología infalible para aterrizar conocimientos en los estudiantes? Primero, la educación comenzó su profesionalización entendiendo que aquel conocimiento absorbido, madurado y perfeccionado por una generación debería pasar a la siguiente, con la perspectiva que los errores puedan ser evitados y perfeccionando aquello que sí servía para los intereses propios y colectivos.
Hoy en día el desafío está en ayudar a los milenials a retener cantidades abrumadoras de información y transformar esta información en conocimiento.
Pero la era global también ha traído consigo el reconocimiento de la individualidad, del aporte personal, el desarrollo del talento (cualquiera).
Parece irrisorio tener que reconocer que cada niño, cada adolescente son nuestra garantía de futuro próspero en todas sus dimensiones, una obviedad parece sorprendernos.
Lo importante siempre será el desarrollo humano y si debemos medir el mismo en el plano individual estamos hablando de felicidad.
¿Puede haber algo más importante en la vida que ser feliz? ¿Y eso cómo se aprende? ¿Dónde se aprende? ¿Cómo? En la experiencia enriquecedora donde todo conocimiento debe incluir tres ingredientes: sentido, significado y sellado con una emoción. ¿Dónde? A diario, en cada lugar donde invirtamos nuestro tiempo.
El libro “El niño feliz”, de Dorothy Corkille, nos recuerda que el proceso de formación debe desarrollarse en un ecosistema que el infante reconozca como seguro, pero seguridad que se interpreta tanto en términos simbólicos como reales, físicos, emocionales y psicológicos; veamos, cuanta de esta seguridad perciben sus hijos en casa y la escuela:
• Seguridad que brinda la confianza
•Seguridad del no enjuiciamiento
•Seguridad del sentir aprecio
•Seguridad de ser “dueño” de sus sentimientos
•Seguridad de empatía.
 
Esto es lo importante, tener un entorno seguro que cuide el criamiento holísticamente es lo importante para evitar desactivar bombas de tiempo, que se transforman en lo urgente.
¿Seguridad es que no les pasará nada? No, seguridad es la garantía que podrán tener errores pero no significarán un fracaso, que se equivocarán y asumirán responsabilidades proporcionales que no son castigos sino consecuencias, recordar que el proceso es de aprendizaje, que lo “normal” es que las niñas y los niños cometan errores, que no sepan, y más normal debería ser que quienes velan por su formación comprendan que antes que calificar a una persona lo importante es autocalificarnos y comprender en que nos estamos equivocando.
¿Y qué hacemos con lo urgente, con los chicos que ya crecieron y con los que estamos perdiendo comunicación?
Brad Wilcox en su libro “Cómo abrazar a un erizo” nos sugiere enfocarnos en tres aspectos: la comunicación, la toma de decisiones eficaces y métodos para fortalecer la autoestima. Comunicación no para decirles, sino para escucharlos, para interpretar sus códigos, para ganar su confianza o reafirmarla, pero quizá lo más importante y difícil para los adultos es actuar y no reaccionar ante una crisis adolescente.
Si queremos que la toma de decisiones sea depurada primero deberemos fortalecer la autoestima, ayudarlos a superar la adversidad, en breve ellos asumirán toda de decisiones que marcarán su desempeño como adulto.
Según Sean Covey en su libro “Las 6 decisiones más importantes de tu vida” el adolescente deberá encarar 6 ámbitos de manera ineludible y lo mejor es prepararlos para que respondan y decidan en los mismos, las preguntas en cada escenario son:
• COLEGIO: ¿Qué vas a hacer respecto a la educación?
• AMIGOS: ¿Qué clase de amigos vas  a escoger? ¿Qué clase de amigo serás?
• PADRES: ¿Cómo vas a construir tú la relación con tus padres?
• NOVIAZGO Y SEXO: ¿Con quién vas a salir y que harás respecto al sexo?
• ADICCIONES: ¿Qué harás respecto al fumar, beber y consumo de drogas y otras adicciones?
• AUTOESTIMA: ¿Optarás por quererte a ti mismo?
 
Hay un proceso de transferencia de responsabilidad que se da en esta etapa pero que difícilmente se transfiere correctamente, los resultados están en la calidad de adultos que luego deciden y dirigen nuestra sociedad.
Todos los ingenieros, abogados, psicólogos, doctores tienen un título similar al de sus colegas, las grandes diferencias están en sus aptitudes, actitudes, valores y habilidades sociales, ahí es donde debemos afirmar los valores de nuestra educación, en el reconocimiento del valor individual en conjunción con el conocimiento intelectual, una labor que incluye a padres y maestros principalmente pero que incluye a toda una sociedad.
Un último TIP; casi todos sabemos qué hacemos (por ejemplo, la tarea) muy pocos nos preocupamos cómo (si es en un lugar agradable, a una buena hora, si aprendemos de ella) y es menor el número que entiende el porqué.
Responder al por qué significa entender lo que perseguimos, en educación te ayuda a planificar tus objetivos reales y sustanciosos. Lee, y preocúpate hoy de lo importante.