Dinero que viene de Cerro Verde

Sáb, 05/27/2017 - 13:01 -- paolagomez
Enrique Zavala

Minera Cerro Verde debe pagar 800 millones de soles por concepto de regalías, pero intenta evadir su responsabilidad con una acción de amparo.

 
El miércoles 17 de mayo el Consejo Internacional de Museos en el Perú (ICOM Perú) hizo por primera vez un reconocimiento a una empresa privada por su aporte a la cultura. Luis Repetto, entregó un diploma a Sociedad Minera Cerro Verde y fue su gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones, Pablo Alcázar, quien lo recibió.
Sin embargo, ese día la noticia no fue el reconocimiento, sino la decisión de un tribunal de rechazar una acción de amparo presentada por la minera para evitar el pago de 800 millones de soles por conceptos de regalías.
La decisión de la Tercera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia no obliga al pago de los 800 millones, pues el juicio por el cobro que le sigue la Sunat a Cerro Verde continúa, por otro lado, en un juzgado en Lima.
La acción de amparo simplemente era parte de una estrategia legal que Cerro Verde ha construido para eludir el pago al fisco, basados en un contrato ley que le da estabilidad tributaria.
Esta estabilidad tributaria involucraba que en el momento del contrato, durante el gobierno de Fujimori, la empresa solo estaba obligada a pagar los impuestos que regían en ese momento. Las regalías no figuraban en el ordenamiento peruano.
Hasta ahí las cosas parecen claras, pero resulta que Cerro Verde ha hecho una ampliación de la mina, lo que la Sunat considera no estaba contemplada en el contrato de concesión inicial, por lo que se debe pagar las regalías en la nueva explotación.
Cerro Verde rechaza la postura de la Sunat y considera que la ampliación está dentro de la concesión. Eso es lo que se discute en el Poder Judicial peruano y que puede ir incluso a tribunales internacionales.
Así que el pago de los 800 millones de soles aún está muy lejano. Además, según Correo Lima, la vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Cerro Verde, Julia Torreblanca, habría sostenido que aun cuando progresara el intento de la Sunat, el monto a desembolsar no sería tal, pues debería deducirse los 145 millones de dólares que aportó entre 2006 y 2013 al Programa de Solidaridad con el Pueblo, llamado también “aporte voluntario” que estableció Alan García, y al Gravamen Especial Minero que impuso Ollanta Humala Tasso.
Pese a ello la gobernadora regional, Yamila Osorio, ya planea en qué usar ese dinero, lo destinaría a construir “un nuevo hospital Goyeneche” y dice que convencería a los alcaldes para que también aporten.
Las regalías mineras se distribuyen así: 20% para el municipio o municipios distritales donde se ubica la mina, 20% para el municipio provincial, 40% para todos los municipios distritales de la región, 15% para el Gobierno Regional y 5% para la universidad nacional de la zona.
Osorio está muy esperanzada en ese dinero, incluso pidió a Cerro Verde que deje de litigar y pague al fisco, pero es muy poco probable que sea durante su gestión que llegue ese dinero.
Desde que asumió como gobernadora intentó presionar por lo que también llamó “aportes voluntarios”, incluso amenazó con publicar la relación de las minas que se negaran a contribuir con las obras que su administración quería ejecutar.
Fue el dueño de minas Buenaventura, accionista de Cerro Verde y hoy presidente de Confiep, Roque Benavides, quien le puso el pare denunciando que eso en la práctica era la creación de un nuevo impuesto.
En general Cerro Verde ha sido el motor de la economía de Arequipa y la generadora de fondos para el gobierno regional y los municipios. Su influencia en época de vacas gordas fue tanta, que hasta los alcaldes le pidieron que hiciera los estudios de desarrollo de la ciudad.
Con largas negociaciones y protestas los alcaldes y dirigentes populares consiguieron que la minera financie la planta de potabilización de agua La Tomilla II, de más de 200 millones de soles.
También ha construido la planta de tratamiento de agua de desagües que ha costado más de mil millones de soles.
Pese a ello Cerro Verde recibe poco reconocimiento social, diríamos que ha pagado el precio de una paz que los ha dejado trabajar.
Hoy la minera tiene incluso una lucha con el sindicato de sus trabajadores que han estado en huelga y que le piden el reparto de más utilidades, más beneficios y más seguridad en el trabajo.
Con la ampliación de la mina que ha costado más de 5 mil millones de dólares y que llegó a generar en su construcción unos 20 mil puestos de trabajo, otra vez Cerro Verde es fuente de dinero.
Tal vez lo que se debería exigir es que el dinero que llegue a los municipios, al gobierno regional y la Universidad Nacional de San Agustín sea bien utilizado, esto es con honestidad y en obras que realmente impacten para bien en la vida de los arequipeños.
 
 
 
 
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