Corrupción: ¿Estaremos aprendiendo la lección?

Vie, 03/10/2017 - 13:15 -- paolagomez
Antonio Escobar
¿Le parece conocidas estas situaciones?: Candidatos presidenciales y de gobiernos regionales invirtiendo exorbitantes sumas de dinero para lograr el poder, quizá con la aspiración de tener la capacidad de influir sobre gastos e inversiones importantes en el futuro; asesores que tienen la fortuna de hacer siempre ganar una elección, ligados a empresas con mucha fortuna para los negocios en nuestro país, que obtienen importantes contratos con el estado. Grandes cantidades de fondos que ingresan en efectivo a las campañas electorales, con la apariencia de: almuerzos, cenas de lujo, rifas, polladas y bingos; compra de inmuebles a precio ganga a nombre de familiares cercanos a funcionarios públicos, que de pronto valen mucho dinero y son vendidos rápidamente, sustentando importantes ganancias. 
Seguramente ha escuchado también historias de empresas que solo existen en papel, denominadas Offshore, fundadas con un capital pequeño, pero que movilizan inmensas cantidades de dinero, o que obtienen financiamiento mediante préstamos bancarios, garantizados por activos líquidos que pertenecen a algún desprendido amigo de un importante político y sin tener ninguna actividad conocida que sirva como fuente de pago o experiencia en actividad empresarial logran financiamiento por varios millones de dólares; cuentas creadas en paraísos fiscales a nombre de empresas de papel, vinculadas a altos funcionarios públicos; obras del estado a favor de unas cuantas empresas, que luego de ganar el proceso de adjudicación consiguen adendas que permiten elevar la inversión planeada y terminan costando mucho más de lo adjudicado.
En un país donde la gran mayoría lucha día a día para conseguir cada sol y sacar adelante a sus familias, se dan desafortunados comentarios como “la plata llega solita”, “roba pero hace obra” o “es el que menos roba” mientras por otro lado se habla de cantidades industriales de dinero que vienen y van en valijas diplomáticas.
En medio de la necesidad, surgen ONGs ligadas a algunos políticos prominentes, que reciben financiamiento de empresas beneficiadas por el estado y que no demuestran un verdadero impacto en la población. Finalmente, denuncias de corrupción que  son silenciadas por acción de algún sicario.
¿Puede usted reconocer cuantas de estas situaciones han ocurrido o vienen ocurriendo en nuestro país? Si ha reconocido a la mayoría, podemos inferir que el cáncer de la corrupción está avanzando peligrosamente entre nosotros.
Estas situaciones, casi siempre, son parte de un tinglado armado por personas que creen o intentan creer que son demasiado poderosas, a tal punto de controlar incluso a las autoridades. Están convencidas de que pueden obtener y poseer  dinero y recursos ilícitos, producto de coimas y beneficios “extras”, sin que los responsables de impartir justicia, puedan alcanzarlos y sentenciarlos por “delito de corrupción”.
Es gente que, sobre todo, se engaña sola y consideran realmente que ese dinero o recursos les pertenecen al haberle puesto un manto de legalidad, realizando una serie de transacciones tendientes a disfrazar u ocultar el origen ilícito del dinero, lo cual hoy se conoce como “delito de lavado de activos”, que es considerado por nuestra legislación como un delito autónomo,  reprimido con penas entre 10 y 20 años. Aquí, el patrimonio logrado con estos actos ilícitos, puede regresar al estado aplicando un proceso de pérdida de dominio. 
Últimamente el caso más sonado es el de la investigación conocida como Lava Jato, teniendo como protagonistas a la empresa Odebrecht y otras constructoras brasileñas, aquí por lo visto aparece la suma de ambos delitos, pero a gran escala. Se suman gran cantidad de irregularidades que están arrastrando a diversas autoridades y funcionarios públicos que, debiendo estar al servicio del pueblo, decidieron ponerle un precio a su accionar, recibiendo coimas y favores del gigante brasilero, para que aseguren los más importantes contratos de obras públicas del país.
Odebrecht, en la investigación Lava Jato que se realiza en Brasil, reconoció el pago de 29 millones de dólares en sobornos a funcionarios peruanos. Con estas millonarias razones, los funcionarios permitieron que la constructora brasileña, se adjudique obras públicas por más de una década.
Estos sobornos no solo habrían permitido que Odebrecht realice las obras públicas más importantes, ganando licitaciones amañadas, sino también indujeron a que algunos funcionarios públicos y autoridades, se hagan “los de la vista gorda” frente a los injustificados sobrecostos que se ocultarían mediante obras adicionales, haciendo uso y abuso de adendas a los contratos. Estas adendas muchas veces se aplicaron poco tiempo después de otorgada la “adjudicación”. Se ha visto que en una obra regional, se aplicaron hasta 31 adendas.
Ahora se sabe que el dinero de los sobornos se manejaba y repartía utilizando múltiples empresas Offshore, y según están avanzando las investigaciones, la constructora brasileña se ha comprometido a devolver el monto de las coimas para solucionar el daño causado. Esta cantidad se queda pequeña frente a las multas de más de US$2,500 millones que esta empresa debe pagar a los EEUU por conspirar para violar la legislación estadounidense contra sobornos.
Sin embargo, para nosotros el verdadero impacto se da por los sobrecostos presentados para las obras, proyectos paralizados o demorados, personas despedidas que retraen el consumo, clima de desconfianza para la inversión relacionada a la  mala imagen, lo cual impactará en el PBI.
Realmente se pudieron  utilizar mejor nuestros escasos recursos, y actuar en beneficio de todos los peruanos, priorizando las necesidades de la población. Sin embargo muchas  licitaciones fueron ensuciadas por la corrupción, a la que se habrían prestado algunos de los que elegimos. ¿Hemos aprendido alguna lección para elegir a nuestras autoridades?
El impacto para la empresa también fue alto, recordemos que Odebrecht hasta ahora ha sido un gigante de la construcción, con ingresos que ascendieron a  los 31 billones de dólares y con aproximadamente 168 mil trabajadores. Actualmente el valor de la empresa es definitivamente mucho menor, su reputación está por los suelos y tienen que afrontar problemas legales, multas y embargos, que ponen en riesgo su viabilidad como empresa. ¿Estarán aprendiendo los empresarios sobre  la importancia de dirigir las empresas y organizaciones en forma honesta y transparente?
Es importante, que el país refuerce su lucha contra el lavado de activos proveniente de diversos delitos fuente,  la delincuencia debe saber que existen actores de diversos sectores de la economía, conocidos como sujetos obligados que los pueden poner al descubierto y que están comprometidos en la implementación de mecanismos de prevención, que fueron diseñados para detectar operaciones inusuales y comunicar operaciones sospechosas a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF-SBS). Estos, tarde o temprano, permitirán encontrar la ruta del dinero en las diferentes etapas del lavado, en las cuales muchas veces se utilizan múltiples modalidades, a fin de ocultar el origen ilícito del dinero y recursos, involucrando muchas veces a personas que no tienen ni idea de la gravedad de este delito.
Algo importante que mencionar es que aproximadamente el 10% de los informes de inteligencia que ha enviado la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) al Ministerio Público desde el año 2007, corresponden a delitos contra la administración pública pero el último año ya eran el 50%. ¿Estamos tomando conciencia de la importancia de difundir estos casos de corrupción y lavado para concientizar a la población  en prevenir estos delitos?
La respuesta afirmativa a estas tres interrogantes y nuestra acción decidida, pueden evitar que este cáncer afecte cada día más a nuestra sociedad.