Puente Chilina a las luces de Odebrecht

Lun, 02/13/2017 - 12:33 -- paolagomez
Enrique Zavala

Odebrecht es la constructora multinacional brasileña, que llegó a tener un “departamento de sobornos”, que pagó coimas por casi 450 millones de dólares para obtener obras públicas en 11 países. En el Perú, según las investigaciones de la justicia norteamericana, Odebrecht admitió haber pagado coimas por 29 millones de dólares durante los gobiernos de Toledo, García y Humala.

Lo más interesante de todo esto es que las coimas, en varios casos, no sólo eran por la adjudicación de la obra, sino para luego incrementar los precios de estas. Patricia del Río, la periodista de RRP, comentaba el asunto advirtiendo que ese aumento permitía precisamente pagar la coima, algo realmente lógico.

Tenemos que tener en cuenta, además, que esta no es una práctica novedosa ni exclusiva de Odebrecht, sino un sistema de corrupción extendido en todo el mundo. ¿Acaso no ha oído usted hablar del “diezmo” que pagan las constructoras en las obras públicas? Seguro que sí. Lo que pasa es que no se había podido demostrar nada hasta el caso Lava Jato y las recientes revelaciones del actuar la constructora brasileña cuyo dueño ha sido condenado a 19 años de prisión.

Hace unos años, en una columna que escribía en la edición regional de El Comercio publiqué un artículo sobre el puente Chilina, la obra más grande que se ha hecho en los últimos tiempos en Arequipa, y aunque no lo construyó Odebrecht, se hizo en medio de una gran polémica. En él sostenía que el aplaudido puente, que se ejecutó a través de la interesante modalidad de obras por impuestos, costó cuatro veces más de lo que los expedientes realizados por el Gobierno Regional habían estimado en un inicio.
 
Resulta que el Gobierno Regional, durante la gestión de Juan Manuel Guillén, había sustentado públicamente y ante el Concejo Provincial de Arequipa, que el puente Chilina costaría 60 millones de soles. Luego las cosas fueron variando.
 
Los primeros proyectistas diseñaron un puente que no servía y para remediarlo contrataron a Jack López, un especialista, para que hiciera un nuevo proyecto. Después de eso se dijo que el puente ya no costaría 60 millones sino 110, es decir, 50 millones más. No 10%, no 50% sino 80% más. Eso ya era un escándalo.
 
Fue con esos 110 millones que el proyecto fue entregado a un consorcio privado para que construyera el puente Chilina a través de obras por impuestos. En ese artículo advertía que no era un “regalo” como cuando la Minera Cerro Verde hizo intercambios viales o la planta de tratamiento de agua potable. La modalidad de obras por impuestos es un adelanto de las obligaciones tributarias de las empresas privadas, y el dinero invertido en la obra solicitada por el Gobierno Regional luego le será descontado de su presupuesto en los próximos años, como está ocurriendo.
 
Pero la cosa no quedó allí. Luego el consorcio hizo los estudios definitivos y determinó que el puente no iba costar 110 millones, sino que costaría 245 millones de soles. Es decir, 135 millones de soles más que cuando se le entregó al consorcio.
¿Puede haber tanto en error en un expediente técnico del Gobierno Regional? No debería haberlo. Lo raro de todo esto es que pese a la inmensa variación, los funcionarios del Gobierno Regional no hicieron pasar el nuevo estudio por una revisión del Ministerio de Economía y Finanzas, a través del entonces vigente SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública).
 
¿Costaba realmente el puente Chilina 245 millones y no 110 millones como lo estimó Jack López? ¿Quién verificó que el consorcio constructor estaba en lo cierto? ¿Un especialista en puentes puede equivocarse tanto, más del 100%, en el cálculo del costo de la obra? Si fue así ¿qué acciones tomaron? Puede ser que todo esté en regla, pero hay muchas preguntas que ahora deberían responderse en bien de la transparencia, ya que la esposa del César no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo.
 
 
 
 
 
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