Gimnasia, haciendo realidad un sueño olímpico

Jue, 01/12/2017 - 13:48 -- paolagomez
Mauricio Turpo Rodríguez
Todos los días, María Paz se levanta a las cinco y treinta de la mañana para llegar temprano al colegio. Hay días en que a esas horas recién termina de hacer alguna tarea que no acabó en la noche anterior. Pronto cumplirá once años, pero ya lleva ocho practicando gimnasia. Entrena cuatro horas en el coliseo de Gimnasia del Instituto Peruano del Deporte en Cerro Juli.
Su cuerpo calienta, salta, corre, se estira, vuela y se agita entre las cuatro de la tarde y ocho de la noche.  Su madre la acompaña y alienta desde la tribuna. Dice que María es una buena niña y bastante disciplinada.
Por eso puede ser una deportista destacada y, al mismo tiempo, buena alumna en el colegio. María Paz quiere conseguir un cupo en la selección peruana de gimnasia pre infantil. Tendrá que pasar todas las pruebas de competición sudamericana que se darán en septiembre y octubre.
Ha ganado varias en años anteriores. Entrena con un leotardo negro y de manga larga, como un cisne, zapatillas de gimnasia y un moño con sujetador  turquesa para que su cabello no le estorbe. Mide un metro veinte centímetros.
Sus movimientos son ágiles y enérgicos, pero también delicados y estéticos, una característica mística que hace bello a este deporte olímpico.
Jaime Huahuasonco, su entrenador, considera que el éxito de María Paz y de todo el equipo de gimnasia que tiene a su cargo, es la dedicación y disciplina en el entrenamiento.
Tiene a su cargo quince jóvenes, todas menores de edad. Huahuasonco es un renombrando profesor que llegó a entrenar en el “Excalibur Club”,  gimnasio donde se formó Ariana Orrego, la primera gimnasta peruana que clasificó a unos Juegos Olímpicos (Río – 2016). Orrego ha abierto el camino por el que quiere transitar decenas de jóvenes que practican la gimnasia y alimentan su sueño olímpico.
De lunes a viernes, Huahuasonco las entrena cuatro horas al día. Los sábados y domingos aumenta la rutina a tres horas en la mañana y tres horas en la tarde.
El entrenador sostiene que Arequipa tiene las características geográficas adecuadas para poder desarrollar de manera óptima la gimnasia. “Los metros de altura sobre el nivel del mar y la estatura promedio de nuestras jóvenes, son condiciones muy favorables para poder pensar en un semillero olímpico para el futuro”, afirma.
La gimnasia –agrega– ha conseguido alcanzar una popularidad nunca antes vista en nuestra ciudad. Cerca de un centenar de niños y niñas la practican diariamente en el coliseo de Cerro Juli. “Lo que no crece es la cultura deportiva”, se queja Huahuasonco.
Se refiere a las políticas de apoyo al deporte que deben ser sostenidas y traducirse en mayores recursos para la formación de deportistas.
Perú regresó de Río 2016 sin  ninguna medalla. Eso es  consecuencia de la falta de cultura deportiva.
En Estados Unidos, el país más exitoso en gimnasia, se invierte, en un gimnasio estándar, 30 mil  dólares mensuales. En  Arequipa la indumentaria es donada por el IPD y los deportistas pagan 200 soles mensuales para ser formados.
A pesar de ello, que un gimnasta arequipeño represente al Perú en alguna olimpiada es una tarea complicada, pero no imposible.
Enrique  Ramos, profesor de gimnasia damas hace más de 25 años, considera que la difusión de este deporte es un primer paso para conseguir objetivos a largo plazo.
“La popularidad de la gimnasia se ha incrementado, pero no es una coincidencia, es por un trabajo de años.
Poco a poco se ha difundido, primero en los colegios, luego en los medios de comunicación y en el interés de los padres de familia, porque sin el apoyo de sus padres un niño no podría triunfar ni en la vida y menos en la gimnasia”, destaca.
El IPD desarrolla un trabajo más estructurado en gimnasia. Se ha dividido a los niños por niveles y cada nivel cuenta con un profesor específico con el fin de evitar lesiones en los niños y poder formar una selección de elite para el futuro.
Enrique Ramos sonríe cuando le pregunto porque eligió ser profesor de gimnasia y no de fútbol o básquet.
“Es una pasión, muchas veces estas cosas no tienen respuesta. He dedicado 25 años de mi vida a enseñar este bello deporte y si tuviera la oportunidad de elegir, lo haría nuevamente”.
 
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