Congresista, gerente regional y luego…

Jue, 01/19/2017 - 15:00 -- paolagomez
Enrique Zavala

La carrera política de Gustavo Rondón Fudinaga no se detiene y aunque pase de presidir la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República a ser gerente regional de Salud, sus aspiraciones no han caído.

 
Las cosas no han cambiado en la oficina de la Gerencia Regional de Salud que dejó hace 16 años. Prácticamente Gustavo Rondón Fudinaga ha regresado al mismo lugar que se construyó durante su gestión como Director Regional de Salud y que decoró e implementó a su gusto.
Solo falta la pizarra electrónica que estrenó que poco después de su salida, en noviembre de 1999, se malogró. La diferencia no está allí, pues lo ha recibido la misma secretaria, la misma relacionista pública, casi el mismo equipo que formó cuando tenía 36 años y asumió la conducción de la salud en el departamento de Arequipa.
Lo distinto está en él. Ahora ya no es un médico recién llegado de Japón después de haber recibido un curso de administración de servicios de salud, sino un político que llega de haber presidido la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República.
–¿Qué es el poder para usted?–Servir –respondió sin titubeos desde el mismo escritorio que usó hace poco más de tres lustros.
Luego de la elección de Pedro Pablo Kuczynski, Gustavo Rondón estuvo voceado como ministro de Salud. No se dio, pero hace unas semanas sorprendió el anuncio de su designación como gerente regional del sector. Fue la propia gobernadora regional, Yamila Osorio, quien le propuso el cargo.
Simplemente lo aceptó, finalmente es un hombre que quiere que lo recuerden como “un buen gerente de Salud”.
Las relaciones deben ser especiales entre Osorio y Rondón, al menos diferentes a las que existen con otros gerentes regionales.
No es sólo un médico, Rondón viene de las ligas mayores de la política.
Ha investigado a Nadine Heredia, la poderosa primera dama, cuando aún ella y su esposo ostentaban el poder, y ha denunciado públicamente la injerencia malsana de ella en el gobierno.
 
POTENCIAL CANDIDATO
Gustavo Rondón es un potencial candidato al Gobierno Regional. “Cuando uno entra a la política es una posibilidad a esperar. Lo que yo quiero es merecerlo. No quiero ser un tipo fingido, interesado,
Quiero ser auténtico”, señala.
–¿Y la Gobernatura Regional?
¬–No me quita el sueño.
Por el momento no parece interesado en llevar adelante una campaña, la carrera política la describe más bien como “un sueño grande que hay que poner en alto para no perderlo de vista y llevarlo a cabo con la serenidad del caso”.
Se emociona más bien con lo que puede hacer ahora desde su cargo. Llegó a la entrevista hablando de los 2500 lentes de medida que entregó a niños de colegios y los 2000 más que entregarán.
“Te imaginas son 4500 niños que van poder ver claro, sin dificultad”, explica.
Pero  el gran proyecto de este año es mucho más osado, involucra que las citas médicas en los hospitales y centros de salud de Arequipa se saquen como un boleto de avión, por internet, así como cuando uno compra el pasaje, luego y por internet selecciona su número de asiento entre los que están disponibles e imprime su bording pass para luego ir al aeropuerto y abordar. Uno seleccionará el establecimiento, el especialista e imprimirá su cita.
El esquema que ya está diseñándose involucra también el sistema de citas por teléfono, pero no atendidas por telefonistas comunes, sino por médicos serumistas que hagan un triaje rápido y determinen en qué tipo de establecimiento debe ser atendida la afección.
La idea de Gustavo Rondón es ofrecer a los médicos que postularon a una vacante en el Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (Serums) sin alcanzarla, la posibilidad  de que presten este servicio con ese triaje para citas, aunque sin pago, pero en la ciudad misma.
También mantendrá un sistema de pedido de citas personalizadas, pero con el DNI del paciente que será atendido, para romper así el negocio de los vendedores de colas.
No buscará como aliados a mineras o empresas privadas, sino a universidades. Irá donde esos rectores que lo buscaron cuando era congresista, para decirles que a través de la Agenda para el Desarrollo de Arequipa, las universidades San Agustín, Santa María y San Pablo, ayuden en la elaboración de los programas computarizados que utilizará esa central de citas.
“Yo habilitaré la infraestructura, el personal, las computadoras y otros equipos, pero las universidades tienen profesores y estudiantes que pueden diseñar los programas que necesitamos para que esto funcione y que me costaría decenas de miles de dólares si  lo compro a una empresa”, dice.
Ya no es sólo un gerente de Salud ni un técnico tratando de resolver los problemas de un sector, ahora habla como político y en ese talante pretende entablar las negociaciones con las universidades.
Cuando fue nombrado por primera vez director regional visitó los puestos de salud más alejados, incluso a esos en los que hay que llegar a lomo de bestia o a pie. Una vez un médico de esas zonas distantes le dijo al verlo llegar que allí solo se enteraban del cambio de director por los periódicos.
Rondón no es un hombre de escritorio, es más bien hiperactivo, va de un lado y a otro, de una reunión a otra. Le gusta gerenciar, eso que no pudo hacer los últimos cinco años en el Congreso de la República, claro que allí aprendió otras cosas, entre ellas a fiscalizar.
Como presidente de la Comisión de Fiscalización, investigó las irregularidades cometidas por el Gobierno Regional de Arequipa, durante la administración de Juan Manuel Guillén, en el proceso para la construcción del puente Chilina, del que se dijo que costaría 60 millones de soles y terminó con gastos de más de 350, casi seis veces más.
También detectó que por la expropiación de una propiedad tasada en 1 millón de soles se pagó 4 millones, y que un predio, que aparentemente se compró con información privilegiada por 23 mil dólares se vendió a un millón de soles. Cosas que ahora la fiscalía anticorrupción investiga.
Gustavo Rondón ahora maneja fondos públicos en su sector y es parte de una administración regional, a la que no pude mirar de reojo o haciéndose el de la vista gorda.
Así como criticó y denunció el caso de las agendas de Nadine Heredia y su indebida intromisión en asuntos de gobierno, Rondón se sabe con responsabilidades morales en la fiscalización de la administración regional de Yamila Osorio.
“Uno no se puede desligar del cariño que le tienen las personas cercanas, pero ese cariño no puede pasar la línea de lo público…Mi recomendación inclusive a mí mismo es que la familia solo puede llegar a mi conciencia, no debe llegar a mi actuar”, dice.
Pasar de congresista a gerente regional no ha sido para Gustavo Rondón bajar de nivel, el mismo lo define como una nueva oportunidad de servir, claro que también es parte del camino de su carrera política con esos sueños grandes que menciona, y que aunque “no le quitan el sueño”, están puestos como norte para ser alcanzados con perseverancia  que según dice “debe ser un baluarte”.
 
 
 
 
 
 
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